Me da vértigo el punto muerto, y la marcha atrás, vivir en los atascos, los frenos automáticos y el olor a gásoil. Me angustia el cruce de miradas, la doble dirección de las palabras y el obsceno guiar de los semáforos. Me arruinan las prisas, y las faltas de estilo. El paso obligatorio, las tardes de domingo, y hasta la línea recta. Me enervan los que no tienen dudas, y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualquiera. Me cansa tanto tráfico y tanto sin sentido parado frente al mar mientras el mundo gira....

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viernes, 7 de diciembre de 2012

La mayor arma contra nosotros.

La mayor arma que alguien puede usar contra nosotros es nuestra propia mente. Aprovechándose de las dudas e incertidumbres que ya acechaban ahí. ¿Somos fieles a nosotros mismos? ¿O vivimos por las expectativas de los demás? Y si somos abiertos y honestos... ¿podemos ser amados? ¿Podemos encontrar el valor para liberar nuestros secretos más profundos? O al final, ¿somos todos desconocidos, incluso para nosotros mismos?

Revenge

1 comentario:

  1. Hace tiempo que no pasaba por aquí. Meha gustado la entrada. Al final somos extraños hasta para nosotros mismos.

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